fbpx

El Ratón Ciego

Hace mucho tiempo existía una joven mortal llamada Lilia, a quien Afrodita había otorgado el don de la belleza. La joven nunca salió de su casa en los primeros años de su vida; pues su madre, por miedo a lo que los dioses y humanos quisieran hacer con ella, la había ocultado. Sin embargo, ansiosa por conocer el mundo exterior, un día escapó.

Lilia sabía que su madre tenía razones para ocultarla, así que se vistió con una gran capa, esperando que fuera suficiente para taparla. La joven tuvo un largo y hermoso día en el exterior, por lo que decidió huir y no volver a poner un pie en su casa. Huyendo cada día de pueblo en pueblo con la esperanza de que no la vieran nunca, la muchacha gozaba de su libertad.

Un fatídico día, en medio de un festival, a la joven se le cayó su capucha y todos la vieron. Los pueblerinos quedaron asombrados por la belleza. Las mujeres la envidiaban y los hombres se enamoraron de ella. Habían pensado que era Afrodita en persona. El dios del castigo, Tántalo, observaba el festival cuando esto ocurrió. Él se enamoró perdidamente de la mortal.

Sin embargo, Lilia no quería nada que tenga que ver con el amor, y peor aún con seres divinos. Hay quienes dicen que Lilia rechazó a Tántalo por su aspecto miserable. Ella trató de huir del pueblo.

Tántalo, desconcertado, decidió castigarla; pues no había aceptado su afecto. La salida repentina de Lilia de aquel pueblo no sirvió de nada, ya que el dios del castigo aún la perseguía. Él la transformó en una rata, opacando toda la belleza que Lilia poseía al ser humana. Tántalo en su ira también la dejó ciega, de modo que no pudiera volver a juzgar según las apariencias de los demás.

Apolo, quien había quedado cautivado por la doncella, trató de ayudarla de algún modo. Uso la capa de Lilia para darle alas. También le brindó el don de la música; de manera que pudiera usar su canto para guiarse, en lugar de sus ojos.

La pequeña criatura nunca supo quien le hizo este favor. No obstante, tan rápido como pudo, se retiró de la escena, buscando un lugar en el que esconderse. No quería que nadie la viera en este estado. Al cabo de un tiempo, encontró una cueva. Se refugió allí y nunca volvió a salir.

Algunos añaden que Tántalo enfureció sabiendo que Apolo había salvado a Lilia. Y de manera que ningún humano o ser se le acerque, la maldijo. La pobre criatura ahora era portadora de malestares espantosos.

Los pueblerinos cuentan que este es el origen del murciélago, cuyo nombre significa ratón ciego. Desde ese entonces, viven en las cuevas y procuran que nadie los vea, esperando no transmitir los males que estos cargan.

Autor: Francisco Tamariz

Next

10 últimas Noticias
Buscador
Abrir chat
¿Necesitas ayuda?
Powered by